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| Satz
101: |
En el momento de caer
había contado ya cincuenta y dos pasos,
y desde que reanudé el camino hasta
encontrar la tela, cuarenta y ocho. |
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Satz
102: |
De modo que medía
un total de cien pasos, y suponiendo que dos
de ellos constituyeran una yarda, calculé en
unas cincuenta yardas la circunferencia de
mi calabozo. |
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Satz
103: |
Sin embargo, había
tropezado con numerosos ángulos en la
pared, y esto impedía el conjeturar
la forma de la cueva, pues no había
duda alguna de que aquello era una cueva. |
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Satz
104: |
No ponía gran interés
en aquellas investigaciones, y con toda seguridad
estaba desalentado. |
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Satz
105: |
Pero una vaga curiosidad
me impulsó a continuarlas. Dejando la
pared, decidí atravesar la superficie
de mi prisión. |
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Satz
106: |
Al principio procedí con
extrema precaución, pues el suelo, aunque
parecía ser de una materia dura, era
traidor por el limo que en él había. |
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Satz
107: |
No obstante, al cabo de
un rato logré animarme y comencé a
andar con seguridad, procurando cruzarlo en
línea recta. |
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Satz
108: |
De esta forma avancé diez
o doce pasos, cuando el trozo rasgado que quedaba
de orla se me enredó entre las piernas,
haciéndome caer de bruces violentamente. |
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Satz
109: |
En la confusión
de mi caída no noté al principio
una circunstancia sorprendente que segundos
después, hallándome todavía
en el suelo, llamó mi atención. |
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Satz
110: |
Mi barbilla apoyábase
sobre el suelo del calabozo, pero mis labios
y la parte superior de la cabeza, aunque parecían
colocados a menos altura que la barbilla, no
descansaban en ninguna parte. |
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Satz
111: |
Me pareció, al
mismo tiempo, que mi frente se empapaba en
un vapor viscoso y que un extraño olor
a setas podridas llegaba hasta mi nariz. |
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Satz
112: |
Alargué el brazo
y me estremecí, descubriendo que había
caído al borde mismo de un pozo circular
cuya extensión no podía medir
en aquel momento. |
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Satz
113: |
Tocando las paredes precisamente
debajo del brocal, logré arrancar un
trozo de piedra y la dejé caer en el
abismo. |
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Satz
114: |
Chocaba en su caída
contra las paredes del pozo. Lúgubremente,
se hundió por último en el agua,
despertando ecos estridentes. |
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Satz
115: |
En el mismo instante dejóse
oír un ruido sobre mi cabeza, como de
una puerta abierta y cerrada casi al mismo
tiempo, mientras un débil rayo de luz
atravesaba repentinamente la oscuridad y se
apagaba en seguida. |
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Satz
116: |
Con toda claridad vi la
suerte que se me preparaba, y me felicité por
el oportuno accidente que me había salvado. |
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Satz
117: |
Un paso más, y
el mundo no me hubiera vuelto a ver. |
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Satz
118: |
Aquella muerte, evitada
a tiempo, tenía ese mismo carácter
que había yo considerado como fabuloso
y absurdo en las historias que sobre la Inquisición
había oído contar. |
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Satz
119: |
Las víctimas de
su tiranía no tenían otra alternativa
que la muerte, con sus crueles agonías
físicas o con sus abominables torturas
morales. |
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Satz 120: |
Esta última fue
la que me había sido reservada. |