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| Satz
121: |
Mis nervios estaban abatidos
por un largo sufrimiento, hasta el punto que
me hacía temblar el sonido de mi propia
voz, y me consideraba por todos motivos una
víctima excelente para la clase de tortura
que me aguardaba. |
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Satz
122: |
Temblando, retrocedí a
tientas hasta la pared, decidido a dejarme
morir antes que afrontar el horror de los pozos
que en las tinieblas de la celda multiplicaba
mi imaginación. |
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Satz
123: |
En otra situación
de ánimo hubiese tenido el suficiente
valor para concluir con mis miserias de una
sola vez, lanzándome a uno de aquellos
abismos, pero en aquellos momentos era yo el
más perfecto de los cobardes. |
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Satz
124: |
Por otra parte, me era
imposible olvidar lo que había leído
con respecto a aquellos pozos, de los que se
decía que la extinción repentina
de la vida era una esperanza cuidadosamente
excluida por el genio infernal de quien los
había concebido. |
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Satz
125: |
Durante algunas horas
me tuvo despierto la agitación de mi ánimo. |
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Satz
126: |
Pero, por último,
me adormecí de nuevo. |
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Satz
127: |
Al despertarme, como la
primera vez, hallé a mi lado un pan
y un cántaro de agua. |
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Satz
128: |
Me consumía una
sed abrasadora, y de un trago vacié el
cántaro. |
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Satz
129: |
Algo debía de tener
aquella agua, pues apenas bebí sentí unos
irresistibles deseos de dormir. |
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Satz
130: |
Caí en un sueño
profundo parecido al de la muerte. |
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Satz
131: |
No he podido saber nunca
cuánto tiempo duró; pero, al
abrir los ojos, pude distinguir los objetos
que me rodeaban. |
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Satz
132: |
Gracias a una extraña
claridad sulfúrea, cuyo origen no pude
descubrir al principio, podía ver la
magnitud y aspecto de mi cárcel. |
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Satz
133: |
Me había equivocado
mucho con respecto a sus dimensiones. |
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Satz
134: |
Las paredes no podían
tener más de veinticinco yardas de circunferencia. |
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Satz
135: |
Durante unos minutos,
ese descubrimiento me turbó grandemente,
turbación en verdad pueril, ya que,
dadas las terribles circunstancias que me rodeaban, ¿qué cosa
menos importante podía encontrar que
las dimensiones de mi calabozo? |
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Satz
136: |
Pero mi alma ponía
un interés extraño en las cosas
nimias, y tenazmente me dediqué a darme
cuenta del error que había cometido
al tomar las medidas a aquel recinto. |
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Satz
137: |
Por último se me
apareció como un relámpago la
luz de la verdad. |
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Satz
138: |
En mi primera exploración
había contado cincuenta y dos pasos
hasta el momento de caer. |
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Satz
139: |
En ese instante debía
encontrarme a uno o dos pasos del trozo de
tela. |
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Satz 140: |
Realmente, había
efectuado casi el circuito de la cueva. |